En 1999, coincidiendo con su trigésimo aniversario, AMD lanzó al mercado el primer microprocesador con arquitectura x86 de séptima
generación: el AMD Athlon. Originariamente este primer Athlon tenía un encapsulado Slot A e introducía una
serie de innovaciones tecnológicas para la época -bus de 100MHz DDR, entre otras- que hicieron de éste un procesador mucho más competitivo
que el máximo exponente de Intel para la plataforma desktop, el Pentium III.
Como muchos recordaréis, las cosas en 1999 no son ni por asomo como ahora, y una serie de circunstancias (que no
trateremos aquí pero sí en posteriores artículos) hicieron que este primer microprocesador de séptima generación no tuviese en el mercado
toda la repercusión que, a priori, merecía.
En abril de 2003, AMD, con una cuota de mercado del 15 %, nuevamente se adelanta a la todopoderosa Intel
lanzando el primer microprocesador x86 de octava generación (el AMD Opteron, enfocado a servidores) y ampliando el conjunto de
instrucciones x86, no sólo en cantidad sino también en tamaño. Nace la arquitectura x86-64, llamada también AMD64. En Septiembre de
2003 esta nueva arquitectura llega a los microprocesadores de sobremesa con el microprocesador AMD Athlon 64.
Introducción
El Athlon XP se hace viejo. A pesar de las sucesivas mejoras que este <<pequeño gran micro>> ha ido teniendo, se hace
imperativo el cambio para ganar cuota de mercado en los microprocesadores de gama alta y seguir compitiendo al más alto
nivel.
No cabe duda de que su rendimiento sigue siendo muy notable y, su calidad, sobradamente contrastada. Sin embargo, el Athlon,
pese a todas sus revisiones -K7, K75, Thunderbird, Thoroughbred A+B y Barton- tiene ya más de cinco años, y el tiempo no perdona. El que
antaño fuese la peor pesadilla de Intel envejece y poco o nada tiene que hacer contra los nuevos Intel Pentium 4 que en común con el
lanzado a finales de 2000 (Pentium 4 ’A’) solamente conservan el nombre. Es por ello que para seguir liderando el difícil mercado de los
microprocesadores (en términos de rendimiento, claro; a nadie se le escapa la supremacía de Intel en cuanto a marketing y ventas), AMD
debía contraatacar de un modo claro y contundente. Y qué mejor manera de hacerlo que con el primer microprocesador x86 de 64 bits...
Ha pasado algo más de un año desde que AMD comercializase el primer Athlon 64: el Athlon 64 3200+. Desde aquella fecha que, por decirlo
de alguna manera, pasará a los anales de la historia informática ha llovido mucho y, lo que en su día era una plataforma muy interesante
pero con una pobre oferta en cuanto a placas base y chipsets encargados de gobernarlas, hoy en día es una plataforma suficientemente
consolidada, probada y reconocida como para jubilar la plataforma socket A.