Los disipadores de aluminio cumplen la función de contribuir a disipar de una manera más efectiva el calor producido en los chips de memoria, alargando así el tiempo de vida de éstos y permitiendo 'estrujarlas' un poco más. Al mismo tiempo protegen estos delicados circuitos ante cualquier eventual golpe o suciedad por contacto directo.
Lamentablemente estos disipadores también nos ha impedido descubrir qué chips se esconden tras ellos. Su sistema de anclaje y el pegamento térmico hacen que quitarlos no sea una tarea fácil y nos exponemos a perder la garantía del producto.