Conclusiones
A pesar de que el cambio a la plataforma 775 de Intel no ha sido estrictamente directo, obsérvese
la múltiple compatibilidad entre SATA y PATA, o bien entre DDR2 y DDR en algunos casos segun el chipset,
los fabricantes optan por una opción intermedia con los componentes "antiguos" y el nuevo
procesador para un mercado que aún no se quiere acabar de decidir al traspaso. Y más aún
lo retrasarán las nuevas placas base que incorporen los innovadores chipsets PT880 Pro y PT894 de VIA.
Una más que probable causa de ello, como ya hemos comentado, es el obligatorio
cambio a una tarjeta gráfica con interfaz PCI-Express x16 y de el olvido progresivo de dispositivos PATA,
sobretodo discos duros, en aumento de las conexiones SATA. Un quebradero de cabeza a la espera de que fabricantes
de unidades ópticas saquen al mercado sus productos con soporte para el interfaz SATA.
En esta ocasión Gigabyte ha apostado por mantener una serie limitada de placas base
con la arquitectura del 478, pero con todo lo nuevo del 775 en materia de procesador y periféricos, aunque
no al 100% ya que por ejemplo no se han integrado los 6 canales de salida para el audio.
A pesar de que el 775 decrece en rendimiento frente al 478, esta plataforma Pentium 4 ofrece
un alto rendimiento junto con un excelente overclocking estable y de gran margen con el que poder exprimir al
máximo al equipo sin ningún tipo de riesgo a niveles moderados.
+ Gran rendimiento global
+ Excelente estabilidad con un gran overclock